10 de febrero de 2012

Un mundo distinto ( 51 )

Novela: Un mundo distinto
Capítulo: Nº51 "Te quedas"

Xxx: buenísimo! Hay bizcochuelo! –se escuchó dentro de la cocina, y sentí como se movía la mesa un corte al bizcochuelo de chocolate de Claudia- qué me miras así, pelotudo? –se dirigió a Peter. Tenía una impotencia increíble, quería bajarla del carro para que no trate mal a Peter- Claudia! –gritó como si la recientemente llamada fuese una sirvienta. Sentí pasos y la voz de mi suegra- controlá a tu hijo! –y se fue sin esperar respuesta alguna. Estas cosas eran las que hacía que te des cuenta de su inmadurez nata.

Claudia: Y Lali? –hubo una pausa- Lali! –Dijo en voz alta, y con asombro- qué haces ahí? –dijo cuando me descubrió escondida debajo de la mesa. Suspiré y salí de allí. Ella se quedó mirándonos a mí y a Peter buscando una explicación alguna, y Peter comenzó a hablar...

Peter: Má... Lali... –inspiró- Lali no se lleva bien con Eugenia –y antes que dijera algo, la interrumpí para, por fin, decir lo que tenía que decir.

Lali: yo le agradezco, le agradezco mucho que me de la posibilidad de quedarme acá en su casa. Pero perdón, no puedo. No puedo Pitt –lo miré a él, y me miró confundido. Ambos me miraron confundidos sin entender porqué estaba diciendo esto- no puedo quedarme acá, dormir acá, vivir acá, bajo el mismo techo que Eugenia. No puedo, ni quiero. No está bueno tener que esconderme debajo de la mesa para que no me vea, porque no la quiero ver yo tampoco, no quiero estar bajo esa presión –los miré a ambos a los ojos, y caminé hacia el living, donde estaba mi valija. La levanté del suelo y me dirigí a la puerta. No podía estar ahí, porque no quería que Eugenia me vea y le diga a Nicolás, que le diga a Patricio, y que finalmente le diga a mi papá, ocasionando un escándalo increíble pero evitable. Abrí la puerta de la casa y los miré por última vez- me voy.

Peter: pará Lá... –me sostuvo del brazo- a dónde vas a ir? –preguntó preocupado por mi estadía.

Lali: no tengo idea –suspiré- supongo que volveré a lo de Cande –lo miré a los ojos, y el bufó. Yo sabía que le molestaba no poder ayudarme justo ahora, pero también tendría que saber que estando conmigo y apoyando cada decisión que tomo, me estaría ayudando- ya está Pitt –le dije rematando, sabía que no estaba conforme.

Peter: me mata no poder hacer nada por vos... –me dijo y creí que mi corazón se iba a caer a pedazos de la ternura que estaba echando.

Lali: no hay nada que hacer, Pí. No te gastes pensándolo... está todo bien igual, quedate tranquilo –dije mientras lo abrazaba en signo de despedida (una despedida corta, hasta mañana no nos veríamos).

Claudia: yo sé! –gritó, logrando que nos separáramos de ese abrazo tan tierno, intentando calmar culpas- yo sé que podemos hacer para que te quedes –sonrió, y ambos la miramos para que prosiga con su idea- ¡que ella no se entere!

Peter: qué decís mamá?

Claudia: eso Pedro, que Eugenia no se entere que ella está acá. Se puede quedar en tu pieza, mientras nosotros le llevamos las cosas que necesita. Euge solo sale para comer, así que no va a ser problema –yo suspiré, insinuando que lo iba a pensar y lo miré a Peter. Su mirada intentaba convencerme, pero no sabía si lo iba a lograr. Era algo muy heavy el mudarse de casa: la comodidad, la estructura, la gente, todo tenía que encajar- quedate Lali, por favor... –me pidió casi en súplica.

Peter: por qué querés que Lali se quede acá, mamá? –preguntó, casi por mí, ya que quería saber exactamente lo mismo. Me intrigaba saber que intenciones tenía Claudia con esto.

Claudia: eh... –me miró sincera a los ojos- sos la primera nena de mi nene. Quiero que te sientas bien, cómoda, y que cuentes con él cuando lo necesites. Y lo necesitas ahora, Lali. Aprovechá esta oportunidad de estar con él. Me caiste muy bien, debo admitir, y creo que sos capaz de cuidar a mi chiquito –sonrió, y yo le respondí sonriendo también. Me causaba mucha ternura claudia, y la relación que tiene con Peter. Sé que ella debe haber sufrido mucho el menosprecio que le tuvieron sus compañeros en el otro colegio a Peter, lo debe haber sufrido como cualquier madre. Pero ella siguió adelante, y con algo bueno para él. A su madre, no le importó que su vida cambiase, con el simple hecho de que su hijo esté en buenas condiciones, ella sería feliz- eso es un sí? –se refirió a mi sonrisa como gesto, y lentamente asentí, provocando que grite a viva voz. Me sentía segura estando acá, y no iba a dejar que Eugenia arruine el plan. Estaba segura, yo quería arriesgarme a esto por él, solo por él.

Peter: estas segura, amor? –dijo luego de besarme a causa del ataque de felicidad que le había producido mi aceptación.

Lali: lo estoy –sonreí- te amo –lo miré a los ojos.

Peter: yo también –y lo besé. Besé a mi próximo compañero de cuarto.

Continuará...

Un mundo distinto ( 50 )

Novela: Un mundo distinto Capítulo: Nº50 "Mi suegra"

Lali: hola –dije al verlo en la puerta de su casa, esperandome.

Xxx: hola mi amor –sonrió y me besó- ahora compañera de cuarto, no? –sonreí asintiendo- dame otro beso –uní sus labios con los míos por un largo rato, cumpliendo su pedido- voy mejorando, no?

Lali: en qué? –pregunté confundida.

Peter: como besador, voy mejorando no? –me reí y mordí mi labio inferior por la ternura que causaba este chico. Su inseguridad es tierna. Me encantaban sus besos, pero lo que más me gustaba era cómo me agarraba, tan delicado, tan hombre. Lo tomé por el cuello y lo besé suave, y lento.

Lali: sos el mejor –se lo aclaré por si con el beso no había quedado claro. Él sonrió y me abrió paso para entrar a su casa, ya la conocía, pero nunca me había fijado en los detalles de ésta, ahora lo tendría que hacer porque va a ser mi estadía por un tiempo- hay alguien? –no llegó a responderme que escuchamos una voz de mujer desde la cocina.

Xxx: ya llegó? –Apareció una mujer de unos cuarenta y tantos años con el pelo castaño claro con un rodete en él, ojos verdosos (iguales a los de Peter), y tenía un delantal de cocinera. Apenas me vió una sonrisa apareció en su rostro- hola! –dijo cariñosa y sorprendida- vos debes ser Mariana, no?

Lali: me dicen Lali –sonreí- encantada de conocerla, señora –dije y me acerqué a darle un beso en la mejilla. La verdad es que el agitar la mano a penas se conocen dos personas no me va, es muy serio.

Xxx: mi nombre es Claudia, soy la mamá de Peter –como me esperaba, los nervios aparecieron en mí. La verdad es que nunca conocí a la madre de algún saliente. Salvo la de Nicolás, pero no cuenta porque la conocía desde que éramos amigos de chiquitos. Me daba pánico no caerle bien, pero si había aceptado que me quede en su casa, significaba que algo de compasión me tenía, y quería conocerme- vamos a la cocina que hice la merienda -Yo lo miré a Peter, y él me tomó de la cintura para ir juntos a la cocina. La verdad Claudia me daba seguridad con sus tantas sonrisas dedicadas a mi persona. Apenas entré el olor a bizcochuelo recién hecho inundó mi nariz. Inspiré varias veces para apreciar el olor, y me senté frente a Peter en la mesa de la cocina, donde estaba la merienda. Seguramente en ésta mesa comían. Claudia nos miró atenta mientras probábamos la torta de chocolate y sonrió ante nuestra aprobación hacia su creación. Se preparó un té y se sentó al lado de Peter- y... contame Lali. ¿Por qué te fugaste de tu casa? –cortito y al pié. Ahí fue cuando me dí cuenta que me iba a tener que aguantar el cuestionario de mamá cuida. Por una parte, me asustaba el hecho al que me tenía que someter, pero por otra parte me agradaba que Peter tenga a su madre como cuidadora.

Peter: mamá –la retó por la insinuación.

Lali: está bien Pí... –acaricié su muslo izquierdo debajo de la mesa para calmarlo, y hacerle notar que no te importaba mucho (aunque sí)- la verdad es que tuve una pelea muy fuerte con mi papá y mi hermano, y decidí irme. Me parece que tengo la edad suficiente para poder establecerme sin su ayuda, y más si me voy a tener que aguantar los malos tratos de mi familia. En fin, no todo salió como lo esperaba. Estar sola es un tramo muy difícil y arriesgado, pero por suerte tengo a Peter, y a una amiga mía, Candela, que me aguantan –sonreí mirándolo a él.

Claudia: pero, pregunto, porqué te peleaste?

Lali: es un tema bastante largo –carraspeé- La cosa es que... –sonó el timbre de la casa interrumpiéndome.

Claudia: espérenme un segundito –sonrió y se dirigió a la puerta.

Peter: si te joden las preguntas de mi vieja decime, eh... –dijo mientras ella no estaba en la sala, para no quedar mal frente a ella.

Lali: no Pitt, está todo bien. No me molesta para nada, yo también querría saber las intenciones de la novia de mi hijo si quiere vivir en mi casa –sonreí y lo besé cortamente.

Xxx: me olvidé las llaves –oímos una voz proveniente de la puerta. Ambos reconocimos la voz de la emisora y lo miré a Peter nerviosa para ver cual era nuestra solución. Empecé a mirar hacia todos lados y me desesperé más cuando escuché que la puerta se cerraba, eso significaba que estaba adentro de la casa. Cuando no sabía que hacer la lamparita se me prendió rápidamente, y como un impulso nervioso me metí debajo de la mesa.

Continuará...

Un mundo distinto ( 49 )

Novela: Un mundo distinto Capítulo: Nº49 "Emisor inconfundible"

Xxx: temo interrumpir –finalizamos el beso en el que estábamos sumergidos hace apenas unos segundos- qué tiernos que son –Peter sonrió, y yo miré a Candela intentando que se apure en decirnos lo que tenía que decirnos, así poder seguir con mi sesión de mimos con mi novio- eh, sí –dijo al notar mi cara- yo me tengo que ir a teatro ahora, Lali. Cualquier cosa está Juani en casa y te abre la puerta.

Peter: quien es Juani? –dijo mitad curioso, mitad celoso.

Cande: mi hermano –respondió por si sola, cuando en realidad la pregunta era para mí.

Peter: bueno –se paró del banco- ahora vamos a tu casa, Cande, buscamos las cosas de Lali, y venis a quedarte a mi casa.

- Enserio? –dijimos a unísono con Cande, ambas totalmente asombradas por o que acabábamos de oír.

Peter: sí, dale, vamos –me tomó de la mano y me empujó para que camine a la par suyo. Tal cual dijo, el plan comenzó. Debo admitir que me resultaba raro vivir con él, aunque quizás sea por poco tiempo, era lo mismo de raro. Era ir a su casa, dormir en ella todos los días, cuando tan solo entré una vez (y no tuvo un buen resultado). Claramente, no me convencía.

Lali: Pí, vos preguntaste en tu casa si yo podía ir?

Peter: no, todavía no –yo bajé mi mirada- por eso te voy a dejar en lo de Cande, y mientras vos arreglas tus cosas, te relajas un poco, y te preparas yo voy a hablar con mi vieja –dijo cuando llegamos a la casa en la que estaba residiendo- yo te aviso todo, sí? –me besó, queriéndose ir.

Lali: pará un segundo Pitt –sostuve su brazo- no quiero que fuerces ninguna decisión, está bien? No quiero que obligues a tu mamá a que yo vaya para allá, ni que te enojes con ella. Yo voy a poder estar acá por un tiempo muy largo... así que tranquilo, tomate con calma la respuesta, sí? –porque la verdad que no quería que su madre me encuentre como una necesitada- prometeme que te vas a calmar –el asintió- y me vas a mandar un mensajito cuando te digan –asintió- y me vas a dar un besito ahora –dije sonriendo, y luego de que asienta, me besó corta y tiernamente- te amo –acaricié su pelo.

Peter: yo también Lá –rió y me besó por un rato más. Cortó de repente el beso y se alejó unos pasos- me voy porque sino me quedo acá, y jamás me iría si fuese por vos –me reí, porque tenía toda la razón. Si fuese por mí, jamás lo dejaría ir. Me saludó de nuevo con un beso volador, y se fue. Toqué timbre y Juani me abrió en cuero (sí, admito que por cinco segundos me olvidé que tenía novio) pero después reaccioné. Entré a la casa, fui a la cocina y me hice un sándwich de jamón y queso, sí, era tanta la confianza que tenía con la familia Vetrano que podía tranquilamente hacerme sándwiches. Subí al cuarto de Cande, en donde me estaba alojando y arreglé un poco mi bolso, por si la respuesta de la familia Lanzani era positiva, mientras escuchaba y cantaba a todo volumen la banda sonora de Glee, al ritmo de Finn Hudson, Rachel Berry, y todo el grupo. Cantaba a los gritos sin tener vergüenza, Juani estaba acostumbrado a escuchar los duetos desaforados junto con Candela. Estuve treinta minutos terminando de acomodar todo, ya que no había logrado con un día de estadía desparramar mi ropa por todo el cuarto. Como estaba aburrida, llamé a mi mamá para escuchar un rato su voz. Con mi vieja tengo una relación muy madre e hija, y eso me hace extrañarla mucho. Ella y Ana Laura sabían que estaba en lo de Cande, pero le pedí que no dijera nada, porque si no mi papá vendría a buscarme con un ejército si es posible.

Xxx: hola? –escuché del otro lado de la línea, y reconocí su voz.

Lali: hola má, soy Lali.

Majo: hola Lorena! –dijo actuando, y caí en que seguramente estaba en frente de uno de los perjudicados con la pelea.

Lali: está papá ahí?

Majo: exacto, qué necesitabas Lore?

Lali: contarte que me voy a la casa de un amigo, ahí en frente de casa.

Majo: los nuevos?

Lali: sí, ahí.

Majo: ah, bueno, después hablamos sí?

Lali: dale, te amo má –‘yo también’ fue el pié de corte de conversación. Estuve un rato en Facebook, riéndome con la página de Tu secreto, y también escuchando música, hasta que recibí un mensaje. “Y? qué esperas para venir compañera de cuarto?”, e inmediatamente me apareció una sonrisa gigante, era imposible confundir al emisor del mensaje.

Continuará...

Un mundo distinto ( 48 )

Novela: Un mundo distinto Capítulo: Nº48 "Miedo perdonado"

Lali: la verdad que no te entiendo –dije cuando nos habíamos sentado en el banco techado (aunque ya estábamos empapados), y estábamos abrazados mirando la lluvia caer. Después de un silencio largo me animé a hablar, pero no recibí respuesta, así que me despegué un poco para mirarlo, y con los ojos obligarlo a que me diga el porqué de su negatividad sobre la relación. Él aún miraba al horizonte, y me pegaba más a su cuerpo- hablá tonto! –dije mientras golpeaba suavemente su mejilla izquierda causando su risa. Inspiró, tomando coraje, y se animó a hablarme.

Peter: perdón –dijo y me miró a los ojos, ahora sí ambos estábamos serios, ambos nos habíamos dado cuenta que era el tiempo de hablar y aclarar las cosas que habían pasado. Creerán que soy exagerada, pero sufrí mucho los dos días que no lo tuve conmigo, no solo por la gravedad de lo que estaba viviendo, sino porque no lo tenía a mi lado para consolarme- perdóname por no estar ayer para escucharte –y parecía haberme leído la mente. No esperaba que me pida perdón, ni nada de eso. Fue todo muy rápido, él no sabía lo que pasaba por mi mente en ese instante, y para colmo yo tampoco estuve muchas veces que él necesitó mi consuelo. Suspiré, porque al fin y al cabo no había respondido mi pregunta, pero sabía porqué me había dicho esto.

Lali: Candela y Agustín? –reí, porque era obvio. Con sus misterios de hoy y con los indicios de su perdón repentino era obvio que ellos habían ideado algo así. Él rió también por mi descubrimiento, y me besó la cabeza.

Peter: no los culpes, hicieron bien en buscarme –sonrió- encima fue muy gracioso, porque a la salida del colegio Candela me corrió una cuadra y me dijo toda pizpireta que me odiaba, en primer lugar, pero que vos me necesitabas.

Lali: Y vos qué hiciste? –inspiró, y siguió la historia.

Peter: yo le dije que no iba a venir... pero después vino Agustín y me contó lo que pasó ayer, y heme aquí en frente tuyo.

Lali: estas conmigo por lástima? –sabía que no, pero quería oírlo de su boca.

Peter: no –cumplido- nada que ver, Lali. Es que... porque... mejor olvidate –dijo arrepintiéndose de todo tipo de explicación, inspiró de nuevo para calmarse (su equivocación lo había puesto nervioso)- a lo que voy es que no importa que me dijeron, perdón por no estar cuando me necesitaste... –lo miré y lo besé cortamente

Lali: no importa Peter, lo que necesito saber es qué pasó en realidad, qué te pasó por la cabeza en ese momento... –y de nuevo guió sus ojos hacia el horizonte, obligándome a que con una sola mano mueva su cabeza, hasta que nuestros ojos queden conectados- qué pasó Pitt?

Peter: tuve miedo –dijo en voz baja- tuve miedo a ser lastimado de nuevo –suspiró- y lo peor es que no tenía miedo a que vos me lastimes, ni lo tengo ahora. Tenía miedo a que él me lastime –lo miré confundida- a que Nicolás me lastime, físicamente –y ahí me cayó la ficha de todo- cuando Nicolás me amenazó en el colegio, sentía como tus brazos se entrelazaban a mi espalda intentando protegerme, lo sentí Lali, y con eso me sentí seguro. Por eso lo enfrenté a Nicolás, porque sabía que te iba a tener a mi lado. Cuando Nicolás me pegó, me aparecieron como... –se detuvo unos segundos buscando la palabra exacta- unos flashes de todo lo que viví en el otro colegio, me acordé de todo eso que me hizo mal y me dio terror, Lali. Y cuando estaba en mi casa, pensando, me dí cuenta que yo enfrenté a Nicolás porque te tenía a vos a mi lado, y pensé que la solución sería alejarme de vos... pero me olvidé que te amaba tanto –sonreí tímida- perdoname, Lá.

Lali: te entiendo, está bien tener miedo.

Peter: sí, está bien tenerlo, pero no está bien abandonar al amor de tu vida por miedo. ¿O me equivoco?

Lali: estabas aterrado, Peter. Pensaste en la solución más fácil. Ya está, ya pasó. Lo que ahora importa es que estas acá, al lado mío, y te diste cuenta que tenes que enfrentar tus miedos por más que duelan, no? –él asintió- y ahora te vas a quedar conmigo mimándome, no? –él asintió, también con una sonrisa plasmada en su cara.

Peter: vos sabes que no deberías quedarte con un cobarde como yo, no?

Lali: quizás, pero lo hago, y lo voy a seguir haciendo digan lo que digan, pase lo que pase. Sabes porqué? –empecé a jugar tiernamente con sus mejillas- porque te amo mucho mucho mucho –dije con voz de nena chiquita, y me besó.

Peter: yo también te amo, y mucho –sonrió, y nos quedamos ahí, mimándonos mientras la lluvia caía sin cesar.

Continuará...

Un mundo distinto ( 47 )

Novela: Un mundo distinto Capítulo: Nº47 "A base de besos"

Xxx: no lo puedo creer! –llegó Candela completamente indignada.

Agus: no lo lograste?

Lali: no logró qué? –pregunté curiosa.

Cande: no, no lo logré, es un imbécil.

Lali: quién es un imbécil?

Agus: no es un imbécil, es un flor de imbécil!

Lali: quién? –grité, para por fin captar su atención.

Cande: nadie, no importa –dijo rápidamente- de qué hablaban ustedes?

Lali: de la vida... de mí vida en particular...-reí- ustedes por qué están tan misteriosos? –insinué por las miradas que compartían.

Agus: yo me voy yendo, lindas –Agustín y la forma particular de alagar a todas sus mejores amigas.

Lali: nosotras también deberíamos ir yendo me parece...

-No! –gritaron a unísono.

Lali: por qué? –cuestioné su negación, y su euforia por ello.

Can: respiremos un poquito más de aire puro, disfrutalo, vivilo, senti esto de la naturaleza –habló todo rápido. Yo me reí de su pizpiretés y asentí. Agustín dijo que se iba a su casa, pero se fue en dirección al colegio, cuando su colegio es para el otro lado. Se lo dije a Cande, pero me sacó preocupación diciendo que quizás se había olvidado algo en el colegio. Hablamos un rato más, evitabamos mi historia, pero entramos a la suya. Candela estaba enamorada de Victorio hace dos años, dos largos y histéricos años. Dos años en los que moría por cada gesto, letra, palabra, o frase que decía. Ella estaba cien por ciento atenta a lo que él dedicaba de su vida, y hacía de todo para que se sienta cómodo. Lo amaba sin dudas, y él ya estaba enterado desde su propia boca. Candela como una persona segura y que va de frente, le dijo que lo amaba en la cara. Él la besó, y desde ese día, hace un año y algunos meses, estan cuando quieren. Él dice ser un pirata, y Cande quiere algo serio con él, pero el jamás iba a dejar el parche. Miles de veces hablé con ella para que se lo saque de la cabeza, porque ella sufría, y mucho. Sufría que esté con otra chica, sufría que no la mire, sufría que no quiera besarla algún día. Ella sufría pensando en lo que podía venir, pensando en lo que quería que venga. Intentó olvidarse de él, pero cuando lo hacía era cuando Victorio aparecía arrepentido, y ella no se aguantaba a sus encantos. Muchas veces me dieron ganas de matar a Victorio, y dos veces él se agarró a piñas con Agustín, y Cande siempre volvía a lo mismo. Me dolió a mi también el engaño de Noelia, fue un golpe bajo para todo el grupo, porque empezaron las especulaciones en todo sentido, pero sé que no lo hizo de mala mina y todo tiene explicación, sé como es ella, y sé como debe estar sufriendo ahora que no tiene a ninguno de los dos (porque obviamente Victorio no se hizo cargo de nada). Por suerte, ella ahora está intentando olvidarse de él gracias a ‘la gota que rebalsó el vaso’ ocasionada por Noelia. Me dijo que no sabía si la iba a perdonar, que todo dependía de cómo se manejara ella en el futuro y lo que decida hacer con su vida con respecto a ella y a Victorio. Miró hacia atrás y me acarició la pierna- yo los dejo solos –me dijo, obligándome por inercia a girar mi cuerpo noventa grados y ver con quién debía estar solo. Ahí apareció Peter, caminando rápidamente hacia los bancos techados donde veíamos ver la lluvia caer con Cande mientras hablábamos. En ese momento me olvidé de Cande, y también de las lágrimas de las nubes, sólo me acerqué a él y lo miré a los ojos, con una de esas miradas con la que nos entendíamos.

Lali: hola –dije suave, mirándolo a los ojos. Tomó de mi nuca y me besó. Esa fue su respuesta. Me besó con ganas, y con deseo. Acariciaba mi cintura, y yo despeinaba su pelo corto, casi recién rapado. Lo besaba mientras sentía que las gotas de lluvia nos inundaban y mojaban cayendo sobre ambos cuerpos. Los dos disfrutábamos el beso como si fuera el último, parecía interminable. Muchas chicas sueñan con un beso bajo la lluvia, con el amor de sus vidas. Yo lo estaba viviendo, lo estaba disfrutando, lo sentía tan adentro mío. Era el beso perfecto, el beso sin fallas. La única falla fue que seamos seres humanos, ya que llegó un punto en el que las ganas de respirar se hicieron presentes y nos separamos del beso. Me miró a los ojos y sonrió con esos dientes perfectos y envidiables.

Peter: hola –y ambos sonreímos con la ironía. Tomó mis mejillas y me besó de nuevo. Esta vez, más tranquilo y pacífico que el otro. El primer beso había sido de pura pasión, un descargue de energías acumuladas. Después de eso fue un respiro, un momento de darnos cuenta que lo que acababa de pasar no era una película, era un beso real. Y el último beso, fue el que me hizo darme cuenta de todo... ¿Quién es este chico enserio? Es in entendible en realidad, pero eso es lo que me gusta de él. Él es un campo a conocer, es descubrirlo por cada célula de su tejido, y me encanta descubrirlo, y que él me descubra. Y me encanta, también, que nuestra forma de descubrirnos sea tan linda, a base de besos.

Continuará...

Un mundo distinto ( 46 )

Novela: Un mundo distinto Capítulo: Nº46 "Enfrentar(los)"

Xxx: dale Mariana! –me zamarreaba de un lado a otro.

Lali: no, no pienso ir Candela –me tapé la cara con la almohada- no quiero ir.

Cande: Ya te paras! –no moví ni un dedo para obedecerla- enserio no te vas a mover? –negué- bueno, voy a tener que llamar a Juani para que te despierte ahora que estas toda despeinada, y con ese pijama de vieja –¡qué buena amenaza! Juan Ignacio es el hermano de Cande, tiene 22 años y siempre fue mi amor platónico. Es muy lindo y muy bueno, músico y pintor, tierno, y muy inteligente, pelo castaño, músculos de tres veces por semana gimnasio, ojos café, es un chico perfecto. Obviamente jamás iba a pasar nada, pero igual como una adolescente quería verme bien frente a él, así que sin otra opción me paré para que no me vea en ese estado. Me paré y me cambié con el uniforme. Claro, no quería ir al colegio. No quería ver ni a Nicolás, ni a Peter, ni a papá (que según el mensaje que me dejó mi mamá en el celular iba a buscarme al colegio). ¡No quiero! Aún no estoy preparada para enfrentar todo esto. Y aunque lo repetí muchas veces para que Candela me escuche y me entienda, ella hizo oídos sordos y me obligaba a bajar a desayunar. Así lo hice, desayuné leche chocolatada con medialunas y preparé mis útiles para ir al colegio, y subí al auto de Juani. Él siempre lleva a Cande al colegio, ya que de ahí se va a trabajar y queda de paso, una suerte que se lleve tan bien con el hermano. Me encantaría llevarme así con el mío, o que por lo menos me escuche. Cuando llegamos al colegio y entramos, sentí varias miradas sobre mí, pero no eran iguales a las miradas de antes, ahora no me miraban porque Mariana Espósito llegaba, la ‘deseada’ llegaba. Ahora me miraban con un dejo lástima, o de enojo, me miraban como la que engañó y como la que había sido engañada. Cuando entré al aula me sentí observada también, y no solo por mis compañeros, sino también por mis amigos, esperando algo de reacción tras la mañana de ayer. Él no había llegado, era muy temprano todavía. Apenas entró mi corazón se aceleró, parecía que tenía taquicardia y que iba a explotar de tantos latidos, no me miró a los ojos (ni a los míos, ni a los de nadie) y se sentó en el lugar de siempre. Candela lo notó y me abrazó de costado susurrando un ‘todo va a estar bien’. Cuando sonó el timbre me senté con Benjamín y le dimos la bienvenida a la profesora, para aburrirnos un poco con la clase de Construcción Ciudadana. Le conté todo lo sucedido a mi amigo, confidente, y temporal compañero de banco, y se lamentó por la historia. El recreo fue normal, no tuve contacto con ninguno de los dos (ni el rubio, ni el morocho) y estuve todo el tiempo con mis amigos que evitaban el tema a toda costa intentándome levantar el ánimo. Las clases en verdad no existieron para mí de la poca concentración que poseía en el momento, gracias a notar la cabellera de Peter a dos bancos del mío, ¿Cómo concentrarme? Pensaba cada segundo que podía hacer, y sacaba hipótesis propias sobre lo que había pasado con Peter. No sentí el timbre de salida, Benjamín me tuvo que advertir de este, y comencé a guardar los útiles en mi mochila. Cuando me dí vuelta Peter ya no estaba, y suspiré, por una parte decepcionada. El color de mi piel volvió a mí cuando al salir no lo ví a mi papá, y noté que hoy no había enfrentado a ninguno de los tres hombres que hicieron de mi vida una bola de conflictos. Agustín se acercó a mí y me abrazó por un costado.

Lali: Y Cande? –claro, vivía con ella y no la encontraba. Había salido disparada apenas sonó el timbre de finalización de clases, sin avisarme nada.

Agus: ni idea, vamos un rato a la plaza?

Lali: pero yo tengo que ir a su casa, Agus.

Agus: por eso, hacemos tiempo ahí en la plaza, y de paso me contas que anda pasando por esa cabecita –asentí y comenzamos a caminar las dos cuadras que nos llevaban a la plaza. El me abrazaba por el cuello, y yo por su cintura, era una situación muy tierna porque escuchaba cada letra, sílava, palabra, oración, y párrafo que decía, no se perdía ni una parte de la historia, y me atendía bien atento. Nos sentamos en un banco de la plaza y me convidó unas galletitas ‘Sonrisas’ que había comprado en un quiosco. Cuando terminé la historia que estaba viviendo quedó atónito por la parte de mi papá y mi hermano, ya que se conocían hace mucho porque Agustín es mi amigo desde siempre, quiso pegarle una trompada a Nicolás por haberme engañado y lo detuve, pero sin embargo no se asombró cuando le conté que me había enamorado de Peter- se te notaba en los ojos, chiquita –sonreí- se notaba a kilómetros que ese chico te atraviesa la cabeza –sonreí de nuevo al acordarme de cuanto amo a Peter, y me brindó su apoyo y algunos consejos. En síntesis, éste fue un día especializado en pensar, pensar antes de actuar, pensar en lo sucedido en el pasado, y en mis reacciones futuras. No los enfrenté hoy, a ninguno de los tres, porque el destino no lo predijo. Pero como dice Agustín “Estoy seguro que vos vas a saber que hacer en ese momento” y eso espero.

Continuará...

Un mundo distinto ( 45 )

Novela: Un mundo distinto
Capítulo: Nº45 "Oído amigo"

Lali: te necesito –contesté con lágrimas en los ojos y la abracé sin aviso previo, pero ella automáticamente se unió al abrazo un tanto preocupada por mis lágrimas. Refregó varias veces mi espalda dándome calor y calmando mi llanto, como siempre lo logró. Me hizo pasar a su casa y dio aviso a sus papás que me iba a quedar a dormir a su casa- juro que me quedo solo por hoy –dije cuando llegamos a su cuarto.

Xxx: es tu segunda casa, Lali... te podes quedar todo el tiempo que quieras –me senté en su cama dejando mi bolso en el piso y respiré hondo mientras secaba mis lágrimas. ¡Basta de llorar Mariana! Me lo repetía a mi misma miles de veces, pero me era imposible. Miré hacia abajo unos segundos y mis lágrimas comenzaron a salir aceleradamente, ella se acercó a mí y me abrazó- sh, tranquila... –no podía detener mi llanto, esta vez sus frotes en mi espalda no sirvieron de calma- ey gorda, pará un poco que me vas a hacer llorar a mí!

Lali: No, no quiero que llores vos –dije mirándola a los ojos, mientras calmaba a mis lágrimas.

Xxx: quizás, si me decís porqué lloras, calme mis lagrimales –sonrió con esa paz que ella sola sabe dar.

Lali: todo me pasa a mí –me sequé las lágrimas- primero Nicolás me engañó.

Xxx: qué? Con quién?

Lali: con Eugenia...

Xxx: viste! Yo siempre te dije que esa chica me daba mala espina! –dijo recordándome esa vez que los chicos nuevos entraron al colegio.

Lali: después me enamoré de Peter –sonreí alocadamente al acordarme de él, y ella sin cuestionar sonrió también- después me peleé con él...

Xxx: por lo de hoy a la mañana? –claro, todo el colegio había visto la pelea con Nicolás.

Lali: sí, no sé. Me llamó de repente y me dijo que no me quería ver más –quiso hablar- y eso no es todo, eh –me miró para que prosiguiera- mi papá me pegó –bajé la mirada de la vergüenza que me producía tener un papá así.

Xxx: cómo que te pegó?

Lali: Sí, no sé que mierda se le cruzó por la cabeza y me dio flor de cachetada –suspiré- y por eso me fui de casa –asintió- en síntesis, estoy pasando el peor día de mi vida –me largué a llorar de nuevo.

Xxx: pará gorda, por qué no me contás bien todo? –asentí y comencé a contarle toda la historia, desde que asumí amar a Peter, hasta hace unos minutos. Era increíble como sus caras cambiaban, la verdad que mi vida en este último mes había cambiado demasiado. Podía sonreír porque le contaba mi primera vez con Peter, podía sorprenderse por la reacción de Nicolás al plantearle su situación con Eugenia, podía enojarse con mi hermano, podía llorar conmigo por la decepción que me había causado mi papá. Ella sentía lo mismo que yo, y siempre lo hizo. Siempre percibió cada síntoma en mi cuerpo, y sabía y ahora sabe todo de mí.

Lali: gracias Cande, gracias por estar conmigo, no sabes cuanto te necesitaba amiga.

Cande: sh gorda, no agradezcas... yo estoy acá con vos –sonrió y secó alguna que otra lágrima que había salido durante el relato a causa de la nostalgia que me causaba mi historia- con respecto a lo que pasó... yo... perdóname –dijo sincera.

Lali: ya está Can, vivamos el ahora. Ahora estas conmigo, ayudándome con mi vida complicada como siempre, vivamos esto –me abrazó- te quiero mucho amiga.

Cande: yo también morocha –y ahí caí cuanto la necesitaba, cuanto me hizo falta en este tiempo. A Candela la conozco desde los cuatro años, durante la infancia nos hablábamos poco y nada, no nos llevábamos muy bien, cada uno tenía su grupo de amigos. Ella estaba todo el tiempo con Noe, y yo todo el tiempo con Rochi. Cuando Noe y Rochi se hicieron amigas, nosotras por lógica nos juntábamos. Ahí, a los 12 años empezó nuestra amistad, pero esa amistad se soldó muy rápido, como para en cinco años poder asegurar que la conozco perfectamente, de una punta a la otra. Doy gracias por haber conseguido una mina así para tener como compañera de ruta para toda la vida. La vida es un largo camino, y no está bueno circularlo sola. Yo sé que mi amiga es la más loca, la más boluda, la más celosa, la más histérica e in entendible, pero con todos sus defectos la amo porque siempre estuvo. La entiendo, la aconsejo, y descubro cada cosa que le pasa, y ella es igual conmigo. Nuestra amistad ya no es normal, ella es como una hermana para mí, de tantas cosas que pasamos juntas. Ella es la que me aguantó toda la vida, y la que creo que lo va a seguir haciendo. Con ella sé que no tengo una amistad pequeña, sé que nuestra hermandad va a vivir para siempre.

Continuará...