10 de febrero de 2012

Un mundo distinto ( 58 )

Novela: Un mundo distinto Capítulo: Nº58 "Tarde de amor"

Lali: te amo, mucho mucho muchísimo –dije mientras él apretaba suavemente mis cachetes para manipular mis labios logrando que besen los suyos. Era sábado, 17hs, y ambos estábamos disfrutando de la naturaleza que poseía el Parque Príncipe, nostálgicos, mientras recordábamos nuestro primer beso en el mismo lugar y posición que aquél día. Los besos iban y venían, y jamás acababan. Eran besos felices, besos eufóricos, besos pasionales, besos por todas partes.

Peter: yo también linda –me dijo con una sonrisa, y me contagió. Acaricié su mejilla derecha y abracé su cintura para besarlo mejor- bueno... superamos el día de ayer eh! –dijo feliz por nuestro logro. Claro que el primer día de nuestra mentira era el más importante... y como nos habían creído, la felicidad nos había inundado- debo admitir que no me gusta esto de fingir nuestro amor...

Lali: Y por qué lo queres hacer? –dije mirándolo a los ojos.

Peter: Lá –me retó y yo bajé la mirada- no puedo conmigo mismo... me da miedo. Me da miedo que me pase algo, que nos pase algo. Y además acordate que nos tenemos mutuamente todas las noches, abrazaditos, mimándonos –pero yo aún no lo miraba, aunque trataba de convencerme- dale gorda... no te enojes –intentaba mirarme a los ojos, pero yo lo esquivaba. Sabía que no podría aguantarme a su mirada- mirame –me ordenó, pero no cumplí, así que me tomó de las mejillas y me obligó por inercia a que lo mirara a los ojos- si no te gusta para nada esto, por qué me dijiste que sí?

Lali: por qué? –le reproché- porque te amo, Pitt, y quiero que estés o más cómodo posible. Aunque se que no tiene nada que ver conmigo, porque me lo repetiste mil quinientas veces, no puedo evitar pensar en eso... pensar que lo haces todo porque no queres que te vean conmigo –bajé la mirada.

Peter: pero... –lo interrumpí.

Lali: pero, si es lo que vos queres... está todo bien.

Peter: no te enojes.

Lali: no me enojo –dije simulando una sonrisa- soy yo... que creo boludeces, y no puedo aguantar mis pensamientos, perdón.

Peter: ey –acarició mi mejilla- no es lo que vos pensas, y quiero que dejes de pensar eso, está bien? –asentí- te amo –acarició mi mejilla y me besó suave.

Lali: yo también –sonreí.

Peter: queres un helado? –me preguntó sonriendo, y no me pude negar. Él se paró y me ayudó a levantarme también, y abrazados de costado fuimos hacia la heladería de a dos cuadras del parque, para por fin cumplir nuestro antojo. Cuando llegamos, ambos pedimos nuestros gustos de helado preferidos, Menta Granizada y Super dulce de Leche para mí, y Limón y Chocolate Suizo para él, y nos fuimos a sentar a unos bancos de la propiedad al aire libre.

Lali: qué onda Eugenia con Nicolás? –pregunté de la nada, ya que había recibido un mensaje de Nicolás (sí, aún seguía insistiendo con el hecho de volver, y disculparse ante mí. Pero, obviamente, no recibía respuesta de mi parte), y la verdad es que me intrigaba el tema.

Peter: te importa? –me cuestionó.

Lali: si me importa él? –asintió- no bobo –reí- me acordé del primer día que estuve en tu casa, que ella le gritó a él en la puerta que no lo quería ver más, y me intriga eso, no sé... –suspiró con enojo- ey! Cuando vas a entender que no me pasa nada con Nicolás? –levantó los hombros, indiferente- solamente lo estoy preguntando para saber que es de la vida de mi ex novio que me engañó –remarqué eso, me parecía medio absurdo que siga creyendo que podía estar enamorada de él, luego de semejante dolor- y tu media hermana, con la que me engañó –suspiró- es pura intriga, Peter!

Peter: lo que sé, es que el pibe este –refiriendosé a Nicolás- le da vueltas, pero ella lo frenó cuando se enteró que te seguía llamando –y ahí recordé su mirada de asombro, cuando se lo confesé el día que nos descubrió a Peter y a mí en el mismo cuarto a punto caramelo- y cuando se peleó conmigo. En fin, se dio cuenta que te sigue queriendo a vos, y que a ella la usaba para sacarse las ganas –mordí mi labio inferior en signo de lástima. La verdad es que me daba tristeza lo que estaba viviendo Eugenia. Es verdad, sigue siendo una de las peores personas del planeta y sin códigos, pero aún así sentía lástima porque su amor no le daba pelota. Por unos minutos el silencio apareció, ninguno de los dos emitía palabra, hasta que...- pobre pibe, no? –lo miré confundida.

Lali: quien?

Peter: Nicolás... pobre pibe.

Lali: por qué pobre? –porque sí, sentía lástima por Eugenia, pero por Nicolás jamás.

Peter: sí, pobre. Sigue creyendo que te va a poder recuperar, pero vos ya sos mía de por vida... –sonrió ganador y yo reí. Me acerqué a él, y lo besé. ¿Para qué responder? Si tiene toda la razón...

Continuará...

Un mundo distinto ( 57 )

Novela: Un mundo distinto Capítulo: Nº57 "No puedo amarte más"

Xxx: viste cómo te miró Peter? –dijo mi compañera de banco, Rochi, después de haber finalizado el recreo y haber vuelto al aula, para padecer una hora lenta y larga de Biología.

Lali: eh? No! Cómo? –dije indiferente.

Rochi: te miró con deseo, es obvio que te sigue queriendo ese chico. Está muerto por vos... –la miré negando- si gorda! Te lo digo yo... Qué pasó para que no estén juntos? Hacían re linda pareja juntos.

Lali: simplemente –suspiré- no nos entendíamos. Ya fue para mí –y si supiera que para mí no fue, y que estamos en nuestro mejor momento de pareja. Me encantaría contarlo... pero nadie, es nadie. Peter no quiere que nadie se entere, lo voy a cumplir. Y me dolía, me dolía mentirle, pero más me dolería que Peter se llegase a enojar conmigo por no cumplir sus pedidos con respecto a la pareja.

Rochi: te puedo hacer una pregunta? –dijo después de unos minutos en los que la profesora había dictado una serie de actividades para realizar. Obviamente asentí mientras empezaba a copiar la primera pregunta- te la hago a vos porque sos la única que sabe dar buenos consejos... –sonreí, totalmente alagada- viste que yo con Pablo 0 ahora.

Lali: cómo 0?

Rochi: ya fue Lali. Yo lo amo a él, con todo mi corazón, pero parece que el quiere boludear un rato, quiere que yo sea un “Cuando tengo ganas”, y sabes que a mí las cosas así no me van ni por el dedo gordo –asentí- estoy harta del boludeo permanente, yo quiero que alguien me quiera enserio. Creo que ya estamos grandes para cosas así, no? –asentí de nuevo, dándole toda la razón- Ojo eh! Él cuando quiere es un tierno increíble, pero cuando quiere también va y está con una mina y después me viene con el cuento de “Nosotros no somos nada” y estoy cansada de eso, entendes? –asentí de nuevo- el tema es que ahora estamos peleados... y... un chico me tiró onda –sonreí por inercia al ver la sonrisa que le aparecía apenas nombró a ese chico con el que, sin pensarlo dos veces y sin esperar su aprobación, le estaban pasando cosas- pero hay unos problemitas...

Lali: cuáles? –porque me causaba intriga que un chico que la llene de sonrisas, tenga problemas.

Rochi: uno, –comenzó a numerar- sigo enamorada de Pablo. Dos, tiene un año menos –la miré sorprendida- tres, es Gastón –dijo de una, y me quedé paralizada en mis pensamientos, recordando a Gastón, el hermano de Nicolás, cuando me dijo que estaba completamente enamorado de Rocío y que iba a hacer lo posible para estar con ella- ey, Lali –y yo seguía en mis pensamientos, porque eso me había hecho acordarme a Nicolás... y a lo bien que la pasábamos en esos tiempos, cuando nos queríamos de verdad. Pero rápidamente me acordé de Peter, y de lo perfecta que es mi vida con él, y obviamente me olvidé por completo de Nicolás, como pasó en realidad- Lali! Volvé! –giré mi cabeza de un lado a otro, volviendo a tierra- la verdad no sé que hacer. Él me encanta, es un tierno total... pero no sé.

Lali: pero por otro lado está Pablo, no ‘no sé’.

Rochi: ¡Quiero consejos!

Lali: ahí, lamento decirte que no te puedo aconsejar, amiga. Eso es algo que tenes que pensar vos, elegir vos, y sobre todo, tenes que escucharte a vos misma. No te digo el típico que escuches a tu corazón, simplemente escuchate a vos –me miró y asintió, cuando justo en ese momento sonó el timbre de salida. Feliz, tomé mis cosas, y noté como Peter ya se iba del establecimiento. Me retiré del colegio junto a mi grupo de amigos, y los saludé a cada uno, para poder retirarme a mi punto de encuentro con él: la plaza. Allí, apenas llegué, sentí como dos manos se abalanzaban hacia mí y me tapaban los ojos, prohibiéndome la vista.

Xxx: hola linda –me dijo al oído, y su voz fue mi confirmación sobre su persona, y sin decir nada me dí vuelta bruscamente y lo besé.

Lali: hola lindo –rió y lo volví a besar. Caminamos hacia un banquito de la plaza y nos sentamos en él, yo arriba de él y tomándolo por el cuello para besarlo con más comodidad, mientras él me tomaba por la cintura para sostenerme pegada a él. Después de un rato, él cortó el beso y me miró.

Peter: no deberíamos estar besándonos en una plaza a dos cuadras del colegio, nos podría ver cualquiera... –dijo riéndose mientras yo lo seguía besando.

Lali: no me importa –cortito y al pié, y lo volví a besar.

Peter: me mata no poder hablarte en toda la mañana... –dijo después que de cortar un segundo beso.

Lali: sí, pero lo bueno es que te lo compenso durmiendo con vos toda la noche –sonreí, tierna y mordió su labio inferior.

Peter: no te puedo amar más, no puedo... –sonreí y lo besé.

Continuará...

Un mundo distinto ( 56 )

Novela: Un mundo distinto Capítulo: Nº56 "Tardanza"

Xxx: arriba chicos, al cole! –sacudió nuestras piernas entrelazadas debajo de las sábanas, porque aunque teníamos dos camas por separado, dormíamos juntos igual... y a Claudia no parecía molestarle cuando se hizo presente en el cuarto con el desayuno para dos ya hecho. Nos levantamos con mucho cansancio y comenzamos a desayunar, el colegio esperaba nuestra llegada. Otra vez aparecía el silencio de cada comida, pero ambos sabíamos que ese silencio lo disfrutábamos al igual que una conversación, porque nos permitía ver los gestos y costumbres simples del otro. Después de cambiarnos, prepararnos, y llegar al punto de estar listos para encarar el día, fui yo la primera que salió luego de un beso de despedida –ya que durante el día no íbamos a poder, por la decisión tomada ayer a la noche. Salí, sintiéndome el agente 007, intentando no cruzarme a Eugenia, aunque sepa que en ese momento era imposible que me vea porque estaba duchándose. Saludé rápidamente a Claudia, le agradecí por el desayuno, y partí para el colegio, ya que Jorge ya se había ido a su trabajo, y no tuve la oportunidad de saludarlo. Apenas llegué sonreí por encontrar al grupo junto (salvo Noe, que jamás nos volvió a hablar, ni a Rocío, ni a mí, ni a los chicos, y tampoco a Candela) puse mi mochila al lado de la de Rochi, marcando territorio a mi lugar, y me acerqué a saludarlos. Como siempre, me llenaron de besos y abrazos con mucha euforia, y me senté arriba de Agus, porque las sillas del círculo estaban ocupadas.

Cande: epa! No se arreglaron?

Benja: quienes?

Agus: Peter y Lali, boludo!

Lali: no, cuando te fuiste –dirigiéndome a Candela- nos peleamos –y qué feo me hacía mentirles. Quería escupirles en la cara toda la felicidad que estaba viviendo, pero no podía por decisión de Peter y yo iba a aceptar esa decisión.

Agus: Y donde estas parando, ahora?

Lali: en casa, volví porque no había otra, pero no me hablo ni ‘mu’ con mi viejo y mi hermano.

Rochi: qué feo gorda! –asentí y cambié rápido de tema. No quería que la mentira se agrande más, y que cuando se descubra sea peor. Como siempre, nuestras conversaciones eran multi-temas. Esta vez, nos enamoramos un poco de la pareja de Benja y Mechi, que ayer cumplieron sus valiosos seis meses y salieron a desparramar ternura a un restaurante muy elegante elegido por él. Se lo notaba enamorado y feliz, como yo, pero él tenía la posibilidad de contárselo al mundo. El timbre sonó, y él todavía no había llegado. Raro. Él siempre llega cinco minutos antes del timbre, me resultaba tan raro que no esté acá sentado todavía, pero mis pensamientos fueron interrumpidos por los cansables retos del preceptor obligándome a que me siente en mi lugar, al lado de Rochi. ¿Qué había pasado? Seguía pensando. Él nunca llega tarde, jamás, y eso me preocupaba más todavía. Entró la profesora de Química y empezó a dar clase, dado por sentado que Peter no iba aparecer. Yo mordía mi lapicera nerviosa, hasta que la sangre me volvió a circular cuando lo ví entrar, un tanto desordenado.

Peter: perdón por la tardanza, profesora –dijo con la voz agitada. Me dedicó una mirada y se sentó en su banco. La hora no fue entretenida, fue aburrida porque estábamos a semanas de una prueba muy importante, así que lo único que quedaba era prestar atención para tomar apuntes y poder estudiar de la mejor manera, y además, estaba con la intriga sobre que le había pasado a Peter, para llegar tarde al colegio. Cuando sonó el timbre de salida al recreo, pasé por el banco que usaba Peter, y dejé un papelito sobre él que había escrito mientras la profesora daba los últimos temas de la prueba muy cautelosa. “Te espero en la biblioteca” decía textual, todo para que me explique su tardanza, y para compartir un poco de cariño ya que no lo podemos hacer en frente de todos. Cuando nos juntamos en el recreo con el grupo, les dije que iba al kiosco, pero en vez de ir allí, fui a la Biblioteca a cumplir mi cometido: encontrarme con él. Caminé por los pasillos de la biblioteca hasta que alguien me tomó del brazo y me besó repentinamente. Me asombré por un principio, pero cuando reconocí esos labios me dejé caer en su cuerpo. Me separé lentamente y lo miré.

Lali: qué pasó que llegaste tarde? –lo besé cortamente, labios adictivos eran los suyos.

Peter: alteraste mi cronograma de vida –rió y me besó- cuando te fuiste me bañé y ya era tarde, después tuve que buscar la ropa adecuada para venir –lo miré de pies a cabeza: estaba vestido con un Jean caído que mostraba su ropa interior, una remera negra que de frente decía una frase en inglés y el pelo desprolijo. Lo felicité por su logro y lo premié con un beso- y bueno... después me atrasé en todo –reí- te amo, y mucho –sonreí y lo besé. No hacía falta respuesta.

Continuará...

Un mundo distinto ( 55 )

Novela: Un mundo distinto Capítulo: Nº55 "Un cambio de look"

Acostados mientras mirábamos la televisión, abrazados, ese era sin dudas el lugar en el que quería estar. Disfrutaba cada segundo de paz que pasaba con él, y no eran necesarias las palabras, con tan solo tenerlo a mi lado y poder sentir sus brazos rodeándome.

Peter: no aguanto más mi pelo! –dijo, cuando soltó una de sus manos que reposaban en mi cuerpo para acariciar su pelo. Lo miré y miré su pelo, negué extrañada y volví a posición.

Lali: ya te lo queres cortar? –claro, aún tenía su pelo corto, producido por un estilista hace tan solo dos semanas. Me asombró ya que se lo había rapado, y solo le había crecido centímetros, pero al parecer aún así no aguantaba su pelo largo.

Peter: sí, tengo calor... Lali.

Lali: mh... –me paré de su (mi) cama- qué te parece si te cambio la imagen?

Peter: qué?

Lali: eso, qué te parece si te cambio un poco tu look?

Peter: no estoy a tu nivel así? –pero no lo dijo en tono de reproche, sino que lo acompañó con una risa. Eso me gustaba de él, que no se tomaba las cosas para mal, y con todo lo que había vivido, igual enfrentaba la vida con gracia.

Lali: no gordo –reí y me senté a su lado- no es eso, es un cambio de estilo! Decime que no te gustaría que te miren las minas y se mueran por vos? La facha de nacimiento la tenes, solo hay que practicarla... pero prometeme una sola cosa –me besó y esbozó un ‘qué’ suave sobre mis labios- cuando seas un sex symbol y todas las minas te quieran, vas a seguir amándome a mí, okay? –Asintió y me besó largo rato, obviamente con mi aceptación y agrado- Dale... parate –lo obligué a hacerlo, y cumplió mi orden. Me paré también y di vueltas a su alrededor, observándolo. Él reía mientras lo observaba, porque según él, ponía cara de “no veo un pomo”. Llevaba puesto un Jean a la cintura con un cinturón de cuero. Zapatillas Vans y una camisa a cuadros azul marino y roja dentro del Jean con dos botones abiertos. No, no era un desastre total, pero estaba bueno darle ese cambio. Me detuve frente a él y comencé a arreglar los errores de su imagen: saqué su camisa hacia fuera y la abrí del todo. Me miró pícaro y sonrió- no, Pí. No te estoy desnudando, eh

Peter: no estaría nada mal, igual...

Lali: sh! –reí- ahora es el momento que te tenes que concentrar, como si estuvieras estudiando, y prestar atención a cada tip que te voy a dar, okay? –asintió como nene y maestra- punto número uno: todas las camisas que uses, salvo las lisas o elegantes, van fuera del pantalón y totalmente abiertas con una remera debajo, que puede ser con algún dibujo o totalmente lisa –asintió, y lo observé de nuevo para ver cual era el error con el que iba a proceder. Apenas lo encontré, accioné y saqué el cinturón de su pantalón. Él, como acto reflejo se los sostuvo y me miró.

Peter: se me caen, Lali –dijo riendo.

Lali: A ver, soltalos –obedeció y sus pantalones cayeron dos centímetros dando a mostrar sus calzoncillos- me encanta –dije mirandolo en perspectiva.

Peter: se me ve la ropa interior...

Lali: mh, claro... el tema es la ropa interior que usas –me miró levantando ambas cejas- claro, Pitt, usas slip y ya no van... –dije negando.

Peter: pero a vos te encanta mi ropa interior, no? –me abrazó desde la cintura y me reí.

Lali: me encantas vos –sonreí- el tema es que para ser más facha, tenes que usar boxers, los que se usan ahora. Si queres no uses de colores o con dibujos, usa los lisos... pero que sean boxers. Así es más sexy –rió- y ahora, tu pelo Pí, sentate –porque si no, no veía bien su cabellera por mi dichosa altura- a ver... hay que cortarlo para que estés cómodo, pero con otra onda, entendes? –me miró confundido y negó riendo- vos siempre te lo rapas y listo, no? –asintió- bueno, no, eso no. Vamos a darle un corte en especial, uno más fachero –asintió- muy bien modelito –sonrió y lo besé- y ahora la parte más dura... Guardarropas! –grité simulando una crisis, y logré su risa prominente- mirá, rescato algo muy bueno de tu guardarropas... tenes un re buen gusto de zapatillas y de Jeans. Buscas los tiro bajo, y las zapatillas de moda, eso me gustó, eh –sonrió ganador, y le pegué leve una cachetada en su mejilla, cargándolo por que se había agrandado demasiado con el cumplido. Le mostré algunas combinaciones que podía usar (léase, combinaciones de colores y texturas), le seguía dando tips para dar presencia, y debo admitir que eliminé prendas horrendas que no debían cruzarse por mi vista, como por ejemplo camisas de colores extravagantes, muchísimos cinturones, y varios slips. Según él, desde ese momento me transformé en su vestidor andante (pero con cariño, agregó).

Continuará...

Un mundo distinto ( 54 )

Novela: Un mundo distinto Capítulo: Nº54 "Meditación"

Blanco, negro, blanco, negro. Miraba hacia el techo, y pensaba. Es lo que suelo hacer cuando estoy sola. Mirar al techo y pensar sobre todo, e idear soluciones para cada problema que aparezca en mi camino. Miraba al techo y pestañaba lento, respiraba profundo, y exhalaba con ruido. Me sentaba cruzada de piernas, y estabilizaba mis chacras. Para los que no saben, es un método de meditación, el que aprendí en un curso de verano al que fui años atrás. Igual, fue imposible, porque para el momento que estaba por poner mi mente totalmente en blanco como nos habían enseñado, sentí que la puerta se abría. Rápidamente me escondí detrás de la cama, por si era algún intruso que no debía saber de mi existencia –indirectamente: Eugenia.

Peter: soy yo, linda. Quedate tranquila –suspiré y salí a superficie de nuevo, sentándome en la cama. Él se sentó a mi lado y acarició mi pelo, me señaló un plato y sonrió, logrando que yo también lo haga- pizza casera hecha por Jorge, es lo que va no? –sonreí mientras probaba el primer bocado de la pizza, y por lo tanto, iniciaba mi primera cena en la casa de mi novio- Lá –dijo después de unos minutos sin hablar (“Cuando se come, no se habla” diría mi abuelo). Lo miré para que prosiguiera hablando, y cuando lo hice quitó su mirada de mis ojos- quería pedirte algo... puedo?

Lali: obvio –dije con la boca llena de la pizza (deliciosa) de Jorge.

Peter: em... –tosió un poco, y dejó la pizza en su lugar. Hizo que yo deje la mía (que por un momento me hizo enojar, en verdad la pizza estaba riquísima), pero cuando tomó mis manos e hizo que lo mire a los ojos, el enojo pasó, y se tornaron en nervios. Nervios por lo que me iba a decir- em... –suspiré.

Lali: eso ya lo dijiste Peter, por favor, al grano –dije, nerviosa aún, pero más ansiosa.

Peter: viste lo que pasó con Nicolás? –asentí, obvia- em... bueno, me agarró un poco de miedo, y eso –dijo nervioso y se detuvo. Miró mis manos, como si fuese algo extraño, y las besó delicadamente, mientras me miraba a mí a los ojos- yo no quiero que pienses que es algo tuyo, o algo así. La verdad es que no sos vos, soy yo.

Lali: me vas a dejar? –dije sorprendida, ya que usó la frase mas trillada de toda la historia, usada para las rupturas de parejas. ¿Quién no sabe eso?

Peter: no! Nada que ver –al parecer, el no lo sabía- no... Cómo vas a pensar eso? –lo miré obvia- no, no... Perdón, no –dijo cuando, por mi mirada, se dio cuenta que había usado ESA frase- no es eso... es que, cuando pasó lo de Nicolás me... –y así, no terminabamos más.

Lali: te qué Peter?

Peter: me dio miedo! –elevó la voz- me dio miedo, y sabes lo que me cuesta a mí hablar sobre mis miedos, pero necesito decirte esto porque creí que podía vivir con esta clase de miedo, pero no puedo –comenzó a hablar rápido- sí, tengo que decírtelo, porque sino va a ser terrible y voy a sufrir cosa que no quiero porque si no estaría todo mal conmigo mismo y...

Lali: Peter! –grité interrumpiéndolo.

Peter: quiero que mantengamos en secreto que volvimos –lo miré y me quedé callada- re mala idea no? –dijo después de unos segundos que no obtuvo reacción de mi parte- si, dije cualquiera. Es que no quiero que Nic...

Lali: Nicolás te obligó? –dije de repente.

Peter: qué? –confundido.

Lali: Nicolás te obligó a que me dijeras esto?

Peter: no, gorda. Nada que ver, sino te lo diría... enserio, no quiero volver a vivir lo mismo que antes, por favor... –lo miré a los ojos y asentí.

Lali: está bien, está bien –lo besé- pero prometeme que si te llega a decir o te llega a hacer algo me lo vas a decir, sin dudarlo. Aunque te amenace con cualquier cosa, por favor –dije mientras acariciaba pasivamente sus mejillas. La verdad es que me daba pánico que mi primera relación sea, en parte, negada. Pero sabía que cuando estemos listos, se iba a saber.

Peter: estas seguro? Sino, no.

Lali: estoy segura, Pitt –sonrió- solo tengo una duda...

Peter: cual? –preguntó mientras me sacaba el pelo de mi cara, dando a conocer mis rasgos.

Lali: somos novios? –imposible no escuchar una carcajada de su parte- perdón? Vos nunca me lo volviste a pedir Juan Pedro!

Peter: Y por qué yo te lo tengo que pedir? Pedimelo vos! –reí y negué- dale –alargó las ‘a’ insistente- por favor, pedimelo –sonrió, y ¿cómo decirle que no?

Lali: queres ser mi novio? –dije con una sonrisa imborrable en mi rostro. Me miró sonriente y me besó. Era uno de esos besos en los que te reías de por medio y sentías la felicidad del otro.

Peter: obvio que sí –dijo alargando la vocal de la última palabra, y matandome a mimos toda la noche, nuestra primera noche viviendo juntos.

Continuará...

Un mundo distinto ( 53 )

Novela: Un mundo distinto Capítulo: Nº53 "Nueva casa"

Jorge: no hay problema en que te quedes acá, las puertas estan abiertas para vos, Lali –dijo muy amable después que le contásemos toda la historia, desde mi pelea, hasta el pedirle quedarme en su casa, y también que mi período dentro de su casa se iba a basar en evitar la mirada de Eugenia. Por suerte, todo esto lo entendió, cada uno de los puntos, y aceptó aún así.

Peter: bueno, nosotros vamos a arriba, sí? –ambos asintieron y nosotros dejamos nuestros asientos para dirigirnos al cuarto de mi novio, mi próximo cuarto. Para eso, teníamos que pasar por la escalera que daba al ala alta de la casa, ésta era de madera y con una baranda de años pasados, al parecer era una casa reciclada. La casa era verdaderamente hermosa, y era un placer estar ahí porque tenía todas las comodidades. Cada cuarto tenía su propio baño, eran amplios y cada uno tenía su propio tema. La casa en sí, estaba pintada muy elegante con muchos tips sobre la iluminación y cosas por el estilo. Los muebles y detalles (como marcos) estaban en madera, y le refinaban la casa. También tenía detalles en metal y cerámica que lograba la modernidad a la casa. El pasillo que dirigía a los cuartos estaba lleno de pinturas creadas por Claudia, cosa que ella hacía en su tiempo muerto, como hobby. Fotos de Peter cuando era chico para apreciar estaban en una repisa del mismo pasillo, junto a las fotos de Eugenia también de pequeña, y con su padre cuando estaba más madura. Peter abrió una puerta blanca, la verdad es que yo ya conocía toda la casa, pero estaba visualizándola como mi nuevo hogar, por lo menos por un tiempo. Su cuarto estaba decorado por él, con tonos azulado y muchas fotos de su papá (al que admiraba y extrañaba demasiado), su mamá, y su familia.

Lali: qué lindo que está todo –sonreí.

Peter: ya conoces mi cuarto, Lali...

Lali: ahora lo veo más, va a ser mi escondite por un tiempo –lo abracé- voy a dormir acá? –señalé una cama junto a la suya.

Peter: técnicamente –lo miré- según mi mamá, sí. Pero vos vas a dormir conmigo –me abrazó por la cintura, provocándome risa.

Lali: no me opongo –lo besé- quienes son ellos? –señalé una foto, en la que aparecían mucha gente, por un principio supuse que era su familia. Peter tomó la fotografía en un cuadro y se sentó en la cama, obligándome sin decirlo a sentarme junto a él.

Peter: él –señaló la foto- es mi tío Hector, hermano de mi mamá que tiene dos hijos: Joaquín y Miranda –también los señaló en la foto- por suerte mi familia siempre se mantuvo unida desde que murió mi viejo. Ellos se llevan muy bien, y está todo bien con Jorge. Cuando estamos en fiestas nos juntamos todos... la familia de parte de mi papá, de parte de mi mamá, y la de Jorge –sonrió, lleno de melancolía- ella es mi tía Susana, la hermana de mi mamá también. Tiene solo un hijo: Matías –los señaló a ambos- es un genio mi primo, es como yo en varios sentidos. Pero él tiene amigos y todas esas cosas que hacen la gente de mi edad –rió, y lo acompañé- después está mi tía Cecilia, que es la única hermana de mi papá. Ellos eran muy unidos, y sufrió un montón cuando murió mi viejo –asentí- tiene una hija, Celeste, que es adoptada –las señaló también. Estaban abrazadas, y aunque la diferencia física se daba a notar, no notabas que no compartían sangre, se abrazaban como si tuvieran el mismo ADN- después estan sus parejas. Mi tía Sil, la esposa de Héctor; mi tío Lucio, esposo de Susi; y mi tío Gustavo, el esposo de mi tía Cecilia –sonrió- después está mi única abuela, la única abuela que me queda. La mamá de mi papá, la nona Nora –rió- fue, después de mi mamá, la que más sufrió la muerte de mi viejo. Debe ser re feo vivir la muerte de tu propio hijo, de tu sangre, no? –me preguntó, y yo asentí sin dudar dos veces. Miró la foto, y en su vidrio noté una gota de agua.

Lali: ey... no, no... perdón –lo miré con lágrimas en sus ojos- perdoname por preguntarte esto, perdón –lo abracé.

Peter: no hay problema –dijo saliendo del abrazo y secándo sus lágrimas. Se paró de la cama y respiró hondo- basta de recuerdos –abrió mi bolso y comenzó a sacar mi ropa, organizándola en el placard de su (nuestro) cuarto- no me mires así –dijo porque lo miraba triste- basta enserio –se acercó y me abrazó- estoy bien. Ahora ayudame a ordenar –me paré, aún con un poco de culpabilidad y lo ayudé- lo único malo de esta casa es que te vas a tener que aguantar las peleas entre Eugenia y Jorge –y reí, me los imaginaba peleándose siempre. Son como el agua y el aceite. Apenas terminamos de ordenar sonrió y me besó- te amo, muchísimo- sonrió sobre mis labios.

Lali: yo también te amo, mi amor –reí y lo abracé.

Continuará...

Un mundo distinto ( 52 )

Novela: Un mundo distinto Capítulo: Nº52 "Escondite salvador"

Xxx: Hola mi amor! –dijo un hombre apenas entró a la cocina. Dejó un beso en la comisura de los labios de Claudia y logró que ella sonriera de amor- hola campeón –le dijo a Peter y se saludaron con un apretujón de manos- y quién es esta preciosura? –se dirigió a mí, y sonreí totalmente nerviosa. También pude sentir como mis mejillas se tornaron rojizas, siempre me pasaba cuando estaba algo nerviosa, incluso cuando estaba celosa, pero claramente que ahora era a causa de los nervios.

Claudia: la novia de Peter –dijo totalmente orgullosa de su hijo, entusiasmada por el hecho que había dado a conocer. Reí cálidamente y le dí un beso en la mejilla al desconocido, para presentarme.

Xxx: yo soy Jorge, el esposo de Claudia, un verdadero gusto conocerte –sonrió y se sentó en la mesa de la cocina, a compartir unos momentos con nosotros.

Lali: el gusto es mío –dije amable sonriendo- es increíble lo que es la sangre y los genes. Eh... quiero decir, usted por fuera es igual a Eugenia, pero por dentro, o lo que llegué a descubrir –dije sacando de mí una leve carcajada- usted es un hombre simpático –dije perdiendo un poco de miedo, pero aún hablando con propiedad.

Jorge: por qué? Qué tiene mi hija? –y ahí mis nervios aparecieron. ¿Qué le decía? Su hija es medio forrita... no, no quedaba muy bien. Hice una pausa corta en la que pensaba qué decir mientras esperaba que la tierra me tragase, hasta que Peter notó eso y habló por mí.

Peter: eh... Eugenia trató mal a Lali también –también? Me dije a mi misma. Eso significaba que ya sabía que había tratado mal a otras personas, y no solo a mí. En realidad, yo ya sabía que había tratado mal a otras personas (Peter, para ser precisos) pero no sabía que el tenía conocimiento sobre esto, y aún así lo seguía haciendo.

Jorge: perdoname –me pidió a mí- perdón en nombre de mi hija –me tomó de la mano- no sé que hizo, no tengo idea. Pero te pido perdón de su parte. Cuando me separé de su mamá, cambió un montón. Ella la odiaba a su mamá, en realidad la trataba muy mal, pero aún así, su ausencia generaba lo que generaría la ausencia de una madre en cualquier chico. Juro que ella no es así, a demás cuando se separó de sus amigos de Beccar –el lugar donde vivían antes- cambió un montón, quedó devastada –asentí- igual, no la justifico ni nada. Solo te aseguro que ella no era así, como que la conozco desde que nació –reí cálidamente. Seguimos merendando, hasta que escuchamos como unas pisadas descendentes se oían desde la escalera, y también como se abría la puerta de entrada.

Xxx: no te quiero ver más, Nicolás! –escuché gritar, y reconocí la voz. Miré a Peter rápidamente y me señaló la mesa. Me quedé pensando unos segundos en lo que había escuchado, en realidad, el nombre. Nicolás, dijo. Nicolás, seguramente el mismo que yo conozco. Pero obviamente todo se me borró cuando tenía que accionar rápidamente. Cuando Jorge se dio vuelta, pasó. Exacto, yo, debajo de la mesa de nuevo, intentando y rezándole a todos los santos del mundo que no se de cuenta de mi existencia. Escuchamos un portazo, y esta vez pisadas ascendentes, hasta que...

Jorge: Eugenia! –gritó llamándola, y me mordía las uñas para que no me encuentre. Seguramente la llamaba para hablar sobre mí. Escuché pasos dirigidos a la cocina y mi respiración se agitó por los nervios.

Eugenia: qué queres? –dijo de mala gana. ¿Cómo una piba podría tratar tan mal a su papá, si tiene uno tan bueno como Jorge? Digo, yo tengo un buen papá, o eso tenía, y jamás lo había tratado mal hasta la situación de hace unos días atrás. Cómo alguien puede tratar así a la persona que le dio la vida?

Jorge: me explicas por qué trataste mal a... –y se dio vuelta, seguramente para señalarme, pero no me encontró allí- dónde se metió? –le preguntó a Peter, mientras Eugenia miraba con una cara rarísima, intentando comprender a su papá.

Claudia: por qué trataste mal a Peter de nuevo? –reorganizó la pregunta de Jorge a Eugenia, obviamente cambiándole la víctima.

Eugenia: ah, y me preguntas por qué? –se dirigió a Claudia de mala manera- porque tu hijo –lo señaló a Peter- fue el que arruinó toda mi vida. Con eso te sirve? –y sin decir más, se fue de la cocina. Respiré hondo antes de salir de mi escondite, esperando el portazo de la puerta de Eugenia de parte de la propietaria. Apenas lo oí, salí de debajo de la mesa, encontrandome con la mirada rara de Jorge.

-Nosotros te explicamos –dijimos a unísono Claudia, Peter y yo.

Continuará...