Luego de unos minutos, molestaba el silencio entre nosotros (porque todo el curso, detrás nuestro estaba de joda).
Lali: por hoy hablemos, por dios... me estoy aburriendo mucho –el rió- de qué querés hablar? –Irguió sus hombros, indicando un ‘no sé’- dale, tira un tema...
Peter: me prometiste que si te contaba, me decías el porqué de tus lágrimas... –suspiré, no era un tema del que quería hablar en este momento, pero soy mujer de palabra.
Lali: me pelé con mis amigos...
Peter: no, eso ya lo sé –dijo, obvio- quiero saber el porqué...
Lali: porque sí...
Peter: nadie se pelea porque sí, Lali.
Lali: no sé, Peter... fue la gota que rebalsó el vaso. Y esa boludez, me hace sentir como si no los conociera, y los estuviese conociendo ahora.
Peter: quizás, no los conoces... –me callé, quizás tenía razón. Rato después recibí un papel “No te enojes morocha...” leí, identifiqué rápidamente la letra de Benjamín. Tomé mi lapicera y sin dudarlo dos veces respondí “Esperen a que yo les hable, necesito pensar...”. Peter me miró, y guió su vista de nuevo al pizarrón. Recibí el mismo papel, escrito por detrás con la letra de Candela “No jodemos, pero el pibe nuevo te hizo llorar, o fuimos nosotros?”- qué te dicen? –preguntó, el Peter curioso aparecía.
Lali: queti –me miró raro- que te importa, Juan Pedro –sonrió.
Peter: me importa... sino no te estaría preguntando, Mariana.
Lali: sh –lo callé divertida- y qué onda tu familia? –relamió sus labios y me miró.
Peter: ahí anda... –contestó, intentando evitar el tema- es media rara mi familia.
Lali: rara... –lo miré- rara en qué sentido?
Peter: mi viejo murió cuando yo tenía tres años –suspiró- accidente automovilístico
Lali: perdón –dije sincera. Había tocado un tema poco agradable.
Peter: no importa, es difícil, pero está superado.
Lali: tenes hermanos?
Peter: no, hijo único.
Lali: Y la rubia? –pregunté sin pensar, pero no me arrepentía de mi impulso.
Peter: hija del novio de mi mamá. Me odia por haber hecho que nos mudemos.
Lali: ah, es una egoísta –levantó sus hombros en signo de ‘no sé’.
Peter: vos de donde la conoces?
Lali: entró al curso de un amigo, se podría decir...
Peter: por qué se podría decir, y no se dice?
Lali: porque es como un amigo con derecho... –me miró confundido- jodeme que no sabes lo que es un amigo con derecho –negó y tuve un ataque de risa- posta? –aún riéndome.
Peter: te vas a seguir riendo o me vas a decir lo que es?
Lali: no sé, quizás me siga riendo –me miró serio y yo detuve mi risa- a ver... amigos con derecho, es como decir ‘amigovios’.
Peter: ah... pero no es tu novio? –negué- y tenes otro novio? –preguntó curioso, y riendo negué- ah... yo tampoco –me dijo.
Lali: buenísimo –contesté con algo de entusiasmo, simulando interés.
Peter: nunca tuve novia.
Lali: yo tampoco –era la pura verdad. Sólo me había acostado con hombres.
Peter: O sea que seguís siendo virgen? –preguntó, directo. Yo lo miré, raro al principio, y luego me reí. Su curiosidad lo había impulsado a la pregunta, al parecer- me desubiqué, no? –asentí divertida- perdón...
Lali: No hay problema –contesté, y suspiró con un dejo de alivio.
Peter: me vas a contestar?
Lali: quizás, algún día... –sonrió, y miró al frente.
Continuará...
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